La Terapia Floral de Bach consiste en la utilización de esencias florales para tratar dificultades emocionales.
En la primera mitad del siglo XX, el médico y homeópata galés Edward Bach experimentó y determinó 38 flores que, después de una concreta preparación y administradas al paciente, podían tratar varias situaciones emocionales.
Las 38 flores se dividen en 7 grupos, según su emoción o pasión dominante: miedo, desinterés, soledad, incertidumbre, debilidad, preocupación y desesperación.
A través de ellas podemos tratar tanto enfermedades físicas como dificultades psicológicas o emocionales.
Es frecuente hacer preparaciones de dos a ocho flores, que constituyen un tratamiento individualizado por un paciente determinado.